Con una idea clara sobre el tema a tratar, me planteo la cuestión de cómo enfocarlo. Después de un tiempo de maduración, llego a la conclusión de que la mejor forma de expresarlo era a través de una instalación. Es entonces cuando comienza la fase de investigación sobre el tema y, una vez definido, el diseño de la instalación y el objeto detonante: el código de barras.
A lo largo del desarrollo del proyecto, pensando en las distintas formas de presentarlo, de hacerlo comprensible, y de ponerlo al alcance del mayor número de personas, llegué a la conclusión de que mi idea quizá estaba más entre la instalación y la acción, contando con la interacción del público, que de una exposición común en un sitio cerrado. Es así que decidí llevarlo a la calle: a una valla publicitaria. ¿Por qué motivo este soporte? Recordemos brevemente algunos de los soportes de los que se vale la publicidad comercial: televisión, escaparates, prensa/revistas, cine, Internet, radio, octavillas, vallas, marquesinas, transporte público, letreros luminosos… Estamos “rodeados” de publicidad. Se trata pues de “publicitar” un código de barras de grandes dimensiones, en diferentes puntos de la ciudad. Cumplo así el objetivo de difusión a gran escala, al alcance de personas muy distintas, y a la vez identifico, suplantándolo, el producto (o más bien su idea), con un código, en una estructura creada para promocionarlo, y sin embargo actuando en su contra.
Respecto a la creación del código de barras, cabe indicar que hay muchos tipos de códigos. Los códigos de barras pueden ser lineales o bidimensionales. El que yo he utilizado es lineal, y se denomina Código 39. Es un símbolo de longitud variable. He elegido este en concreto porque es el más parecido a la escritura común, ya que permite combinar números y letras. Generalmente se utiliza para identificar inventarios y para propósitos de seguimiento en las industrias. Esta simbología es actualmente la más usada para aplicaciones industriales y comerciales para uso interno, ya que permite la codificación de caracteres numéricos, letras mayúsculas y algunos símbolos como - . , $ / + % y "espacio". Se utilizan sólo dos grosores tanto para barras como para espacios.
“La información se procesa y almacena con base en un sistema digital binario donde todo se resume a sucesiones de unos y ceros. La memoria y central de decisiones lógicas es un computador electrónico del tipo estándar, disponible ya en muchas empresas comerciales y generalmente compatibles con las distintas marcas y modelos de preferencia en cada país. Estos equipos permiten también interconectar entre sí distintas sucursales o distribuidores centralizando toda la información. Ahora el distribuidor puede conocer mejor los parámetros dinámicos de sus circuitos comerciales, permitiéndole mejorar el rendimiento y la toma de decisiones, ya que conocerá con exactitud y al instante toda la información proveniente de las bocas de venta, estén o no en su casa central. Conoce los tiempos de permanencia de depósito de cada producto y los días y horas en que los consumidores realizan sus rutinas de compras, pudiendo entonces decidir en qué momento debe presentar ofertas, de qué productos y a qué precios”. (Wikipedia)
La relación completa de caracteres para este código es la siguiente:
Así pues, mediante esta nomenclatura, podemos generar cualquier código. Por ejemplo:
El código que aparece en la imagen anterior ha sido generado a través de la aplicación de www.morovia.com. Esta aplicación pone al alcance de cualquiera la creación de su propio código. Éste en concreto, podría leerse con un lector de códigos: es real, y significa lo mismo que suscribe (para hacerlo comprensible al espectador en este caso). Es así pues, como vamos a generar los códigos de nuestras vallas publicitarias.
Respecto a la lectura de los códigos de las instalaciones, aunque aquí aparecen reflejados, cada persona podría hacerlo directamente en el lugar de la instalación, incluso desde el teléfono móvil (si disfruta de conexión a internet), habiendo tomado previamente una fotografía del código a descifrar. El funcionamiento es muy sencillo:
2. Subimos nuestra imagen en cualquiera de estos formatos: PNG, JPG, GIF, TIFF o BMP
3. La aplicación de la página web nos da de forma automática y completamente gratuita la transcripción del código, transformando la imagen y descubriendo la palabra oculta
Si no se dispusiera de móvil con conexión a la red, entonces tomaríamos la imagen y más tarde, desde un ordenador, seguiríamos los pasos anteriores con el mismo resultado.
Por último, respecto a la organización física y la ubicación de estas vallas, la empresa Oblicua (www.oblicua.es) amablemente me ha proporcionado un presupuesto (que depende del número de vallas contratadas y del tiempo que las contrates) y un listado de posibles ubicaciones a elección del contratante. Para este proyecto, concretamente, serían 14 días, un alquiler de 15 vallas en la ciudad de Madrid, que son 4660€. Ese es nuestro presupuesto.


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